Segundo encuentro, sábado 22/02/2020
Neurociencia y aprendizaje
La neurociencia “únicamente”
nos permite entender un poco mejor el proceso de aprendizaje para
comprender por qué algunas acciones de la pedagogía funcionan tan bien (y otras
no).
Eso sí, y antes de seguir,
aclarar que comprender mejor el proceso de aprendizaje desde un punto de vista
biológico no implica tener respuestas para todo, ni de lejos.
Las preguntas siguen superando
a las respuestas y la neurociencia no se puede considerar una hoja de ruta para
“enseñar mejor”.
Eso no quita que la
neurociencia, neuroeducación o como queramos llamarlo no sea un fantástico
aliado de la educación, dado que nos da claves sobre cómo enfocar el
proceso de aprendizaje.
Al fin y al cabo, cómo
aprendemos, sentimos, nos relacionamos y, en definitiva, vivimos, depende del
cerebro.
Según John B. Watson (uno de los primeros en definir el objeto de estudio de la psicología), es el estudio experimental objetivo y natural de la conducta.
Para Burrhus Frederic Skinner el conductismo es una filosofía de la ciencia de la conducta, definió varios aspectos esenciales de su objeto de estudio y a diferencia de Watson se centró en describir las leyes generales que rigen la conducta.
El objeto de estudio de la psicología y la forma en cómo se concibe la conducta es entendida de diversos modos, según el enfoque desde el que se vea.

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